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Artículos y reflexiones para estudiar y vivir Un Curso de Milagros.

Una nueva visión del milagro

Una Nueva Visión del Milagro

por Robert Perry

Todos conocemos el título. Un Curso de Milagros. Eso nos dice que este es un curso educativo diseñado para enseñarnos a experimentar o dar “milagros”. Al igual que otro curso podría ser un curso de historia, o un curso de pintura, este es un curso de milagros.

Lo que el Curso entiende por milagros, entonces, es central. Es la cuestión clave para determinar qué es este curso. ¿Qué son los milagros entonces? Todos sabemos que el Curso los define de una manera nueva, pero ¿cuál es esta nueva manera? ¿Son cambios en la percepción? ¿Son circunstancias inesperadamente afortunadas, como curaciones físicas, coincidencias notables o experiencias de serendipia?

Pasé casi treinta años evitando sutilmente este término. Para ser perfectamente honesto, nunca pensé realmente en esto como un curso de milagros. Ni siquiera usaba mucho el título completo, prefiriendo simplemente “el Curso”....

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La visión social de Un Curso de Milagros

por Robert Perry

Si el título de este artículo les parece incongruente, estoy seguro de que no son los únicos con ese parecer. Quienes están familiarizados con Un Curso de Milagros no suelen pensar en términos de su visión social. ¿Acaso no nos impulsa el Curso a “no tratar de cambiar el mundo” (T-21.In.1:7)? ¿No es nuestra única responsabilidad el aceptar la Expiación para nosotros (FIP T-2.V.5:1)? ¿No trata el Curso estrictamente acerca de cómo percibimos al mundo en nuestras propias mentes?

Durante años, hemos estado argumentando en el Círculo que el Curso tiene una profunda relación con nuestro papel en el mejoramiento del mundo, y que hasta nos ve desempeñando esta función a través del “ajetreo de cualquier actividad” (T-18.VII.8:3). Recientemente le encontré una nueva dimensión a esto. Existe un número de imágenes en el Curso que uno podría llamar situaciones sociales ideales. Generalmente son altamente simbólicas: representan templos, cielos, jardines, y casas con tesoros. Obviamente no deben ser interpretadas al pie de la letra, si bien describen situaciones colectivas. Nos sitúan en relación con el más amplio espectro de la sociedad. Y ese elemento – estoy convencido – debe ser tomado literalmente.

Algo que encuentro fascinante sobre estas imágenes es que parecen diferentes tomas de una misma plantilla. Una imagen particular del Curso, por ejemplo, la imagen del círculo de la Reparación (T-14.V.6-11) sólo captará ciertos aspectos de esta plantilla. Pero una vez que se empiezan a colocar estas varias imágenes una al lado de la otra, se identifican temas que se repiten una y otra vez, y entonces, se ve su sucesión en orden lógico. Y es este grupo de temas en orden lógico la plantilla a la que me refiero. He aquí los elementos de esa plantilla, en orden:

  1. El desierto: El mundo como un lugar falto de amor.
  2. El milagro: La mente de alguien cambia y entra el amor verdadero.
  3. Se establece el oasis: Este amor establece un lugar diferente.
  4. Vienen los Invitados: Dios y Cristo entran con sanación y santidad.
  5. Todos están invitados: Todos los que deambulaban solos y sin rumbo son invitados a entrar para encontrar la sanación.
  6. Quienes llegan traen regalos: Quienes son sanados por el oasis le traen bendiciones.
  7. El oasis se extiende y abarca el mundo.

 Una vez que se reconoce y se entiende esta plantilla, uno se da cuenta que el autor diseñó cada imagen como una variante de la figura general, que podría describirse justamente como utópica. Observemos ...

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Esta es Mi Verdadera Iglesia

Por  

La Madre Teresa cosechó el respeto del mundo al tenderles la mano a marginados y a los miembros de la sociedad menos favorecidos. No importan las creencias formales que uno tenga, o lo que uno haga con la vida, no podemos menos que admirar tal comportamiento. Innatamente tenemos la sensación de algo noble y verdadero, algo de Dios.

En esta etapa de la historia de Un Curso de Milagros, los que estudian sus enseñanzas no parecen tener fama de este tipo de extensión desinteresada. Es más, yo diría que nuestra fama está en la otra punta del espectro. En “A Better Way” hemos citado más de una vez los comentarios sobre los movimientos religiosos de California, hechos por un experto no identificado. Este experto le dijo a la revista Time que el Curso es “la religión desconectada perfecta” que “le permite a la gente impulsiva, ensimismada, narcisista continuar con sus costumbres.”

Por cierto, es un comentario poco caritativo. Pero no totalmente sin razón. En mi experiencia, nosotros, los estudiantes del Curso, como población no pareciéramos ponerle gran énfasis en el servicio a otros, especialmente si no son como nosotros – de clase media y cierta cultura. Aun cuando lo hacemos, las más de las veces no lo vemos como algo que el Curso patrocine, sino como algo separado del Curso. En vez de hablar de cómo podríamos ayudar más, muchas veces escucho que tratando de ayudar a otros hacemos el error real. Después de todo, decimos, ¿si el mundo es sólo una ilusión, porqué tratar de arreglarlo?

En respuesta a nuestros planes de dedicar este año al servicio, acá en el Círculo, hemos encontrado esta ambivalencia hacia el servicio. Nuestra intención de hacer un esfuerzo para servir a gente necesitada, gente que tal vez esté por debajo nuestro en la escala social, les ha parecido forzado, innecesario, y hasta torpe a muchos estudiantes. Su respuesta parece decir que es bueno ser bondadoso con la gente que encontramos naturalmente, que, por supuesto, siempre va a ser la gente que ya es parte de nuestra vida. Pero salir a buscar a completos extraños con el solo propósito de ayudarlos parece antinatural, hasta ajeno al Curso.

Yo, personalmente, creo que nuestra comunidad del Curso tiene frente suyo un tema mayúsculo que debe afrontar. Henos aquí creyendo que el autor de nuestro camino es un hombre a quien se le reconoce haber cruzado los límites sociales, asociándose con los marginados, sanando a los ciegos y a los rengos. Así es como lo describe

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Anclar una tradición

por Robert Perry.

Jesús cambió el mundo, todos lo sabemos. El mundo en el que vivimos es diferente de muchas maneras porque él vivió. Y, sin embargo, su legado sigue siendo una mezcla profunda, una maraña desconcertante de luz y oscuridad. Nadie necesita recordarnos todo el odio, la guerra y la intolerancia que se han desarrollado en esta tierra en su nombre.

Sin embargo, uno tiene que preguntarse: ¿Cuál habría sido su legado si los que vinieron después de él hubieran llevado a cabo su visión? Hay cada vez más pruebas de que Jesús fue una figura muy diferente a la que la tradición nos ha transmitido, que, como dijo el erudito de Jesús Stephen Patterson, “Jesús fue un maestro de sabiduría, y que el primer movimiento de Jesús se consideró una especie de escuela de sabiduría” (The Gospel of Thomas and Jesus, p. 232). De acuerdo con esta evidencia, tuvo una visión de individuos que se transformaban radicalmente, en la que se experimentaban a sí mismos como viviendo bajo el cuidado de un Padre indiscriminadamente amoroso. Mientras estaban envueltos en Su protección, podían permitirse el relacionarse con los demás con el mismo amor indiscriminado que Él les mostraba. Podían devolver bien por mal, y con este poder podían cambiar el mundo. Podrían traer el reino de Dios a la tierra.

Por supuesto, las cosas no fueron de esa manera. En unas pocas décadas, el énfasis cambió de seguir a Jesús el maestro de sabiduría, a creer en Jesús el divino salvador. Ya no se trataba de alcanzar un estado transformado en esta vida, sino un destino bendito en la siguiente. Este cambio, desde Jesús el maestro a Jesús el salvador, fue fundamental. En mi opinión, aquí es donde todo se fue a pique. Pero uno todavía tiene que preguntarse: ¿Qué habría pasado si la comunidad que creció en su nombre se hubiera aferrado a su visión? ¿Qué hubiera pasado si esa comunidad se hubiera convertido en un movimiento mundial de personas unidas en el objetivo de vivir realmente sus enseñanzas radicales? ¿Cómo sería el mundo de hoy?

Estas preguntas pueden parecer bastante distantes de nuestras vidas, pero de hecho son intensamente relevantes para nosotros. Porque somos estudiantes de un libro que afirma ser un retorno de Jesús. Si Un Curso de Milagros realmente vino de Jesús, su misma existencia implica que la humanidad no recibió adecuadamente su regalo la primera vez y, por lo tanto, el maestro de sabiduría ha regresado. Él ha reafirmado su antiguo mensaje, nos ha llamado de nuevo a la antigua tar...

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¿Cómo puede Un Curso de Milagros cumplir su propósito?

 

Nuestra visión para el “Círculo Reparador”

por Robert Perry

Nosotros en el “Circle of Atonement” (de ahora en adelante Círculo) sentimos que ha llegado el momento de hacer saber a nuestros lectores más sobre nuestra visión, e invitar a aquellos que sienten una conexión con esa visión a tener una relación más plena con nosotros. Algunos de ustedes que encuentran valor en nuestros materiales no se identificarán completamente con esta visión. No esperamos que todos estén de acuerdo con todo lo que decimos, ni que ese acuerdo sea necesario para que alguien continúe su actual asociación con nosotros. Si este artículo no hace nada más por ustedes, esperamos que por lo menos les dé un valioso alimento para la reflexión. Pero para aquellos que sientan una cercanía con esta visión, este artículo les proporcionará una manera de entender mejor nuestra visión y así, potencialmente, les permitirá unirse más plenamente con nosotros para realizarla.

En la superficie, por supuesto, nuestro propósito es servir a los estudiantes de Un Curso de Milagros; ayudarles a obtener un beneficio espiritual del curso. A través de nuestras publicaciones, eventos e interacciones personales intentamos ayudar a los estudiantes a sacar el máximo provecho del Curso apoyándolos en su estudio, su práctica y su extensión. Sin embargo, detrás de ese propósito más obvio, hay una visión más profunda, hasta ahora mayormente no expresada. Esa visión más profunda es lo que ahora nos gustaría explicar.

Nuestra visión para el Círculo ha estado en proceso de formación durante diez años. Originalmente, esa visión era principalmente acerca de qué tipo de centro de Un Curso de Milagros sería, qué tipo de servicios ofreceríamos, y así sucesivamente. Muchos de ustedes recordarán nuestra descripción de un centro con tres alas en nuestro boletín de octubre de 1992.

Con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que hay asuntos mucho más grandes en juego que sólo nuestra propia organización. Una gran cosa ha ocurrido en la historia de la Tierra, y esa historia nunca volverá a ser la misma. Ha aparecido un camino hacia Dios que muchos de nosotros creemos que es un verdadero avance espiritual, una contribución única al viaje espiritual colectivo de la humanidad. Ha aparecido un libro que muchos de nosotros creemos que es otra aparición en el plano de la historia humana del Maestro de los maestros: Jesús. ¿Qué vamos a hacer con él? ¿Nosotros, su primera generación, lo haremos comenzar con el pie derecho, o lo...

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El enfoque del Círculo hacia Un Curso de Milagros

por Robert Perry

La base de todo lo que hacemos en el Círculo Reparador es un enfoque particular de Un Curso de Milagros, uno que se ha desarrollado con el tiempo y que, de hecho, aún está en desarrollo.

No hay duda de que el Curso es difícil de comprender para nuestras mentes. Al tratar de comprenderlo uno puede sentirse perdido en un laberinto gigante. Una sola frase a menudo contiene múltiples términos usados de forma no estándar, expresando múltiples ideas desconocidas. Y hay más de mil páginas de frases como esa. ¿Qué es lo que hacemos?

El enfoque convencional

Habiendo estado activo en la comunidad del Curso durante casi cuarenta años, siento que lo principal que hemos hecho, hasta ahora, es una respuesta humana perfectamente natural. Simplemente no creo que sea la respuesta correcta. Podemos ver que el enfoque convencional consiste en dos partes estrechamente relacionadas.

1. Ver el curso a la luz de nuestras expectativas

Una parte de esta respuesta es proyectar en el Curso nuestras expectativas y concepciones previas. Cuando abrimos el Curso, nos enfrentamos a una montaña de verborrea difícil. Las frases parecen impenetrables. Terminamos una sección y no tenemos ni idea de lo que hemos leído. Necesitamos desesperadamente una llave para abrir estas palabras. Así que naturalmente nos dirigimos a lo que hemos recogido ahí fuera, lo que hemos oído de los profesores y estudiantes del Curso y de las enseñanzas espirituales en general.

Luego tomamos este cuerpo de ideas y actitudes y lo volcamos en las frases y párrafos que leemos. Hemos oído, por ejemplo, que sólo se trata de cambiar nuestra propia mente, y así cuando leemos “La única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Reparación para sí mismo” (C&A T-2.VIII.5.1), naturalmente pensamos, “Ah, aquí está el Curso diciendo que sólo se trata de mi mente” (mientras que convenientemente pasamos por alto el término “obrador de milagros”, que se refiere a alguien que obra milagros para otros).

El problema con este enfoque es que interpretar algo a la luz de nuestras concepciones previas es lo que el Curso quiere decir con “La proyección da lugar a la percepción” (C&A T-21.I.1:1). Equivale a ver algo como esperamos que sea y queremos que sea, en lugar de como es.

No es sorprendente que el autor del Curso, quien creo que es Jesús, muestre preocupación de que hagamos esto mismo con él. Nos anima a no interpretar el Curso basándonos en nuestra familiaridad con el Nuevo Testamento (ver C&A T-6.I

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