¿Editó Bill Thetford Un Curso de Milagros?

por Robert Perry y Emily Perry

Robert y Emily Perry, del Circle of Atonement, publicaron este artículo en agosto de 2026 junto con un episodio de su pódcast. Lo publicamos traducido al español. William Thetford —Bill para todos los que lo conocieron— fue el psicólogo de la Universidad de Columbia que mecanografió día tras día lo que Helen Schucman anotaba en sus cuadernos; si buscas un resumen de quién escribió Un Curso de Milagros y del papel de Helen y de Bill, lo tienes en nuestra página sobre el Curso. Sobre las distintas versiones del Curso puedes leer también «Las versiones anteriores de Un Curso de Milagros y cómo se editó» y nuestra página sobre la Edición Completa y Anotada.


Nota para el lector

Antes de empezar, queremos aclarar qué es este artículo y qué no es.

No pretendemos criticar el manuscrito Hugh Lynn Cayce (HLC) ni decir a los estudiantes qué edición de Un Curso de Milagros deben preferir. El HLC es una versión importante del Curso, y tenemos muchas razones para valorarlo.

El propósito de nuestro episodio de pódcast, «Did Bill Thetford Edit A Course in Miracles?» (en inglés), y de este artículo que lo acompaña es examinar una sola afirmación histórica: ¿fue Bill Thetford el editor principal del HLC?

La pregunta importa porque al HLC se le llama a veces «la edición Thetford» (Thetford Edit), un nombre que lleva consigo una afirmación concreta: que Bill fue su editor principal y que, por tanto, el HLC refleja de manera única su criterio editorial. Después de examinar tanto el testimonio de los testigos como los propios manuscritos, no vemos ninguna prueba histórica que respalde esa historia.

En el pódcast repasamos estas pruebas y comentamos lo que creemos que nos dicen sobre los papeles respectivos de Bill y de Helen. En este artículo hemos expuesto el caso punto por punto y hemos incluido además un resumen de nuestras pruebas, para que los estudiantes puedan examinarlas por sí mismos.

Para que quede claro: en esta discusión nos interesa sobre todo el cambio y la supresión de palabras. Dado que el Curso afirma que sus palabras vienen de Jesús, los estudiantes quieren saber hasta qué punto alguien suprimió o cambió sus palabras. Esto significa que no nos preocupan especialmente otros cambios del dictado original:

  • Las divisiones en capítulos y secciones.
  • Los títulos de capítulos y secciones.
  • Las mayúsculas, la división en párrafos y la puntuación.
  • La corrección de pruebas para encontrar erratas.

No son esos los tipos de edición que determinan si tienes la versión pura que dictó Jesús.

Una última aclaración: cuando hablamos de la edición del Curso, nos referimos sobre todo a los primeros cuatro a nueve capítulos del Texto, que es donde se concentró la mayor parte de la edición. Queremos subrayar también que nada de lo que aquí decimos cambia nuestra afirmación de todas las ediciones de Un Curso de Milagros. Aunque hay diferencias significativas entre ellas, los estudiantes encontrarán en cada una el mismo mensaje de fondo.

Nuestro caso, en breve

Detrás de la afirmación de que Bill Thetford editó el manuscrito Hugh Lynn Cayce (HLC) hay un hecho: Jesús sí le asignó a Bill un papel editorial clave al principio del dictado. Dijo: «Pregúntale [a Bill] después si esto debe incluirse en la parte escrita del curso o si debes mantener estas notas aparte. Él está a cargo de estas decisiones».1 Esto le daba a Bill la importante función editorial de decidir qué pertenecía al Curso y qué era demasiado personal de Helen y de Bill para incluirlo.

La pregunta, sin embargo, es esta: ¿cumplió Bill de hecho ese papel? ¿Qué dicen las pruebas?

Esto es lo que encontramos:

Primero: ningún testigo ni allegado de Bill lo identifica como el editor principal del HLC. Ni el propio Bill. Ni Helen. Ni Ken Wapnick. Ni Judy Skutch Whitson. Ni Carol Howe. Aunque varias personas mencionan la edición en forma de supresión de palabras, cambio de palabras, división y titulación de capítulos y secciones, puntuación, párrafos, mayúsculas y corrección de pruebas, nadie presentó a Bill llevando la iniciativa en nada de ello.

Segundo: hay testigos que niegan que Bill fuera el editor. Ken Wapnick negó expresamente que Bill desempeñara ese papel. Dijo que Helen fue siempre la editora principal en todos los escritos que hicieron juntos, porque Bill no tenía paciencia para editar, mientras que Helen era una editora apasionada. Hablando de una edición que presenció, Judy dijo que Bill «hacía sugerencias con delicadeza», mientras que «Helen tenía el mando absoluto».

Tercero: los testigos dicen que la editora fue Helen, no Bill. Ken fue claro una y otra vez: «Helen era la editora». Judy dijo que, en los procesos de edición que vio, «Helen era la que mandaba».

Cuarto: las pruebas textuales dicen que la editora fue Helen. A lo largo de las versiones parece actuar una sola mano editorial, con tendencia a suprimir material, a suprimir referencias a cosas concretas del mundo y a volver el lenguaje más vago y general. Esa mano tuvo que ser la de Helen, puesto que era la única que participó en todos los procesos de edición: editó las Notas, editó mientras dictaba el Urtext, mecanografió y editó el segundo borrador, mecanografió y editó el HLC con la participación de Bill y, más tarde, trabajó con Ken en la edición de la FIP. Además, la edición que vemos encaja con tendencias suyas conocidas: era una editora compulsiva; caía en «una edición excesiva casi feroz» cuando el material le producía ansiedad —y los primeros capítulos del Curso se la producían—, y le importaba muchísimo la forma final del Curso e insistía en que se hiciera a su manera.

Quinto: el HLC no es la versión mínimamente editada que esa afirmación supone. El HLC ya está muy editado, tanto en supresión como en cambio de palabras. De las aproximadamente 45.000 palabras suprimidas entre las Notas y la edición de la FIP, unas 33.000 ya habían desaparecido en el HLC. El HLC contiene además una abundante edición línea por línea. De hecho, es la versión más editada, aparte de la de la FIP, que vino después.

Sexto: el HLC parece una continuación de la edición que Helen ya venía haciendo. Los propios manuscritos muestran un patrón continuo de edición: el material concreto se va suprimiendo progresivamente y el lenguaje se vuelve cada vez más general y abstracto. Visto así, el HLC parece una continuación de lo que Helen ya venía haciendo, más que una filosofía editorial distinta introducida en el proceso por Bill.

Séptimo: el propio Bill no consideraba definitivo el HLC. Una vez terminado, Bill pidió más edición, participó en el proceso que dio lugar a la edición de la FIP y, a partir de entonces, trató esta como el Curso completo. Todo indica que consideraba el HLC un borrador y la edición de la FIP, el Curso.

Conclusión. Si miras las pruebas, verás que hablan con una sola voz:

  • Ningún testigo ni allegado de Bill lo identifica como el editor principal del HLC.
  • Hay testigos que niegan que Bill fuera el editor.
  • Los testigos dicen que la editora fue Helen, no Bill.
  • Las pruebas textuales dicen que la editora fue Helen.
  • El HLC no es la versión mínimamente editada que esa afirmación supone.
  • El HLC parece una continuación de la edición que Helen ya venía haciendo.
  • El propio Bill no consideraba definitivo el HLC.

Por tanto, aunque Jesús le asignó a Bill una función editorial central, y aunque Bill contribuyó a la edición, las pruebas dejan claro que no desempeñó ese papel asignado. La editora principal fue Helen, de principio a fin.

Este es el caso, punto por punto y con más detalle.

El testimonio de los testigos

Jesús sí le dio a Bill una responsabilidad editorial importante

La idea de Bill como editor tiene una base histórica real. Al principio del dictado, Jesús le dijo a Helen:

Pregúntale [a Bill] después si esto debe incluirse en la parte escrita del curso o si debes mantener estas notas aparte.

Él está a cargo de estas decisiones.

Esto le daba a Bill la función editorial clave de decidir qué pertenecía al Curso y qué era demasiado personal de Helen y de Bill para incluirlo. Pero esta instrucción establece lo que se le pidió a Bill que hiciera. No establece por sí sola qué papel desempeñó de hecho en la producción del HLC. Para eso hacen falta pruebas.

Y ahí es donde empieza el problema de la afirmación de la «edición Thetford».

Ningún testigo identifica a Bill como el editor principal del HLC (ni siquiera el propio Bill)

Si Bill hubiera sido el editor principal del HLC, esperaríamos que ese hecho apareciera en algún lugar de los relatos de quienes participaron. Al acudir a los que estaban presentes en aquel momento, llama la atención que literalmente nadie menciona a Bill en ese papel:

  • Bill nunca se describe a sí mismo como el editor principal.
  • Helen nunca describe a Bill como el editor principal.
  • Ken Wapnick nunca describe a Bill como el editor principal.
  • Judy Skutch Whitson nunca describe a Bill como el editor principal.
  • Ni siquiera Carol Howe, que, aunque no fue testigo, estuvo muy cerca de Bill y escribió una biografía dedicada a su aportación al Curso, lo presenta así.

Aunque estas fuentes sí hablan de muchos aspectos del proceso de edición —supresión de material, cambio de palabras, división del texto en capítulos y secciones, títulos, mayúsculas y puntuación, párrafos y corrección de pruebas—, nadie presentó a Bill llevando la iniciativa en ninguno de ellos.

El testimonio del propio Bill es especialmente significativo. Cuando la revista New Realities le preguntó directamente si él y Helen habían editado el Curso, respondió sin rodeos: «No», y dijo que lo único que habían hecho era suprimir el material personal y hacer cambios de mayúsculas, puntuación, párrafos, divisiones y títulos de secciones.

Pensemos lo que pensemos de la exactitud de ese recuerdo, es difícil conciliarlo con la idea de que Bill se considerara el editor principal de una «edición Thetford» propia.

Hay testigos que niegan que Bill fuera el editor

Ken Wapnick negó repetidamente que Bill hubiera desempeñado ese papel. Refiriéndose a la guía de Jesús según la cual Bill estaba a cargo de decidir qué se quedaba y qué salía, Ken dijo:

Eso no significaba en absoluto que Bill fuera quien hiciera toda la edición. Ese no era su fuerte. La editora de su equipo era Helen. Bill no tenía paciencia para eso. («Editing History»)

Dijo que Helen fue siempre la editora principal en todos los escritos que hicieron juntos, porque Bill no tenía paciencia para editar, mientras que Helen era una editora apasionada. Judy describió vivamente una edición que presenció en persona: Bill «hacía sugerencias con delicadeza», mientras que «Helen tenía el mando absoluto».

Los testigos que sí identifican a un editor principal dicen que fue Helen

Ken Wapnick fue claro una y otra vez: «Helen era la editora». En una carta de 2004 a Robert Perry, Ken escribió:

La cuestión de Bill como editor se ha malinterpretado mucho. [...] Helen fue siempre la editora principal.

Y describió así sus papeles respectivos:

Quizá puedas pensar en Bill como su asesor, y en mí como su secretario, que llevaba a cabo sus deseos.

Judy Skutch Whitson, que presenció en persona parte de la edición, daba un cuadro parecido:

Helen tenía el mando absoluto. Bill hacía sugerencias con delicadeza, Ken se sentaba en silencio y discretamente, y Helen era la que mandaba. (Never Forget to Laugh, p. 109)

Estas afirmaciones indican que Bill aportaba sugerencias y ejercía influencia. Pero, una vez más, contribuir a la edición no es lo mismo que ser el editor principal. Y el testimonio de los testigos apunta sistemáticamente a Helen.

Las pruebas textuales

El testimonio de los testigos es solo una clase de prueba. También podemos comparar las distintas versiones del Curso y ver qué le ocurrió al Texto a medida que pasaba por sucesivos procesos de edición. Cuando lo hacemos, se ve con claridad que las mismas tendencias editoriales están presentes en cada versión sucesiva.

Por ejemplo:

1. En cada pasada se suprime más y más material

Número de palabras de cada versión en los nueve primeros capítulos del Texto. Del segundo borrador no hay recuento.

2. En cada pasada se suprimen más referencias a cosas concretas del mundo

Esta es una lista parcial de temas concretos que se suprimieron del Curso:

El sexo La crianza de los hijos El Holocausto
Freud La relación con los padres La Inquisición
Edgar Cayce La psicoterapia Las máquinas de movimiento perpetuo
Los niveles de la mente La astróloga Jeane Dixon La alquimia
Los arquetipos de Jung Los ángeles El horario de verano
El inconsciente colectivo Los demonios La CIA
La jerarquía de necesidades de Maslow Los espíritus «atados a la tierra» Las máquinas de votación
El énfasis de Otto Rank en la voluntad La reencarnación La cleptomanía
Los neofreudianos El karma El juego
El conductismo La posesión espiritual El alcoholismo
El retraso mental Hablar en lenguas La percepción extrasensorial
La estadística La brujería El cogito de Descartes
Los tests psicológicos Las auras Don Quijote
Los números negativos La Ciencia Cristiana G. K. Chesterton
Las paralelas en geometría «El registro» Expresiones corrientes (como «vive y deja vivir»)
La homosexualidad La «aceleración celestial» Y más
La elección de pareja La criogenia

Un ejemplo especialmente marcado de esta tendencia es la constancia con que se suprimen las enseñanzas sobre el sexo.

Número de palabras de las enseñanzas sobre el sexo en cada versión.

Fíjate también en que las apariciones de la palabra «sex» pasan de 50 en las Notas a 1 en el HLC y a 0 en la FIP.

3. El lenguaje se vuelve más abstracto, vago y general

Las Notas Edición de la FIP
Antes de que sea seguro dejar a los obradores de milagros sueltos por el mundo... Antes de que los obradores de milagros estén listos para desempeñar su función en este mundo...
Debido a la verdadera fortaleza de su visión, atrae la voluntad a su servicio y obliga a la mente a colaborar. Debido a la fortaleza de su visión, pone a la mente a su servicio.
Si se les expone de forma inadecuada a un milagro directo y sin diluir... Si se les expone prematuramente a un milagro...
Ciertamente, es mucho más útil para mí recordarte que no pones ningún cuidado en vigilar tus pensamientos, excepto durante una parte relativamente pequeña del día e, incluso entonces, de forma algo inconsistente. Es mucho más útil recordarte que no vigilas tus pensamientos con suficiente cuidado.

Fíjate en que el lenguaje concreto y vivo de las Notas se vuelve más vago y general en la edición de la FIP. Por ejemplo, «atrae la voluntad a su servicio y obliga a la mente a colaborar» se convierte en «pone a la mente a su servicio». Del mismo modo, «se les expone de forma inadecuada a un milagro directo y sin diluir» se convierte en «se les expone prematuramente a un milagro».2

¿De quién era la mano editorial responsable de estas tendencias?

Así pues, a juzgar por las pruebas textuales, no parece haber una filosofía editorial identificable que produjera el HLC y luego otra distinta que produjera la FIP. Una vez más, las mismas tendencias editoriales continúan de una versión a otra. Lo que parece verse es una sola mano actuando de principio a fin.

La pregunta es: ¿de quién era esa mano?

Helen es literalmente la única candidata, porque es la única persona que participó en todas las etapas del proceso editorial:

  • Helen editó las Notas.
  • Helen editó mientras le dictaba el material a Bill en el Urtext.
  • Helen mecanografió sola el segundo borrador del Texto y, según Ken, «lo editaba a medida que avanzaba».
  • Helen mecanografió el HLC, editándolo a medida que avanzaba con Bill, según Ken, «como su asesor».
  • Helen trabajó con Ken en la edición de la FIP.

Además, las tendencias editoriales descritas encajan con lo que sabemos del estilo de edición de Helen.

Helen era conocida por ser una editora compulsiva

A Helen se la describe repetidamente como una editora compulsiva. Ken contaba que, en los artículos profesionales que ella y Bill escribían, después de que él redactara el borrador, «Helen lo despedazaba, lo editaba y lo volvía a editar» («Editing History»).

Esta es una página de la autobiografía inédita de Helen en la que se ven los impulsos editoriales que describe Ken:

Una página de la autobiografía inédita de Helen (en inglés), con sus tachaduras y correcciones a mano.

Helen caía en «una edición excesiva casi feroz» cuando el material le producía ansiedad

Es importante que Ken describiera también a Helen cayendo en «una edición excesiva casi feroz» cuando un material le producía ansiedad o vergüenza. Y el material que le producía especial ansiedad eran los primeros capítulos del Curso, precisamente el material que más se editó.

A medida que avanza el texto, la escritura se vuelve más y más hermosa. [...] No es así en los cuatro primeros capítulos, sin embargo. Y Helen siempre se avergonzó mucho de ellos. («The Urtext and the Early Chapters of the Text of ACIM», de Ken Wapnick)

A Helen le importaba muchísimo la forma final del Curso e insistía en que se hiciera a su manera

Ken describió también muchas veces a Helen como muy protectora de la forma final del Curso y nada dispuesta a permitir cambios que ella no aprobara.

Como he dicho muchísimas veces, Helen era extraordinariamente protectora de Un Curso de Milagros, y no habría permitido que se hiciera nada con el material sin su aprobación. («The Early Manuscript of ACIM Given To Hugh Lynn Cayce», de Ken Wapnick)

Nadie, ni siquiera Jesús, pudo conseguir nunca que hiciera algo que ella no quisiera hacer. (Ken Wapnick, «Editing History»)

En conjunto, la explicación más sencilla de las pruebas textuales es que Helen fue la principal mano editorial a lo largo de todo el proceso:

  • Helen fue la única que participó en todos los procesos de edición.
  • Helen era conocida por ser una editora compulsiva.
  • Helen caía en «una edición excesiva casi feroz» cuando el material le producía ansiedad, y los primeros capítulos del Curso se la producían.
  • A Helen le importaba muchísimo la forma final del Curso e insistía en que se hiciera a su manera.

El HLC no está mínimamente editado

Para quienes defienden la idea de una «edición Thetford» de Un Curso de Milagros, parte de su atractivo es que da por supuesto que el HLC está mucho menos editado, que es mucho más «puro». Pero esa afirmación no se sostiene cuando se compara el HLC con las Notas, que lo preceden, y con la FIP, que vino después.

El mismo recuento, destacando el tramo del Urtext al HLC.

De las 45.000 palabras suprimidas en los nueve primeros capítulos del Texto, unas 33.000 se suprimieron entre las Notas y la edición Hugh Lynn Cayce.

Aunque es verdad que Bill tenía un loable empeño en conservar el Curso lo más cerca posible de las Notas, los datos muestran que unas 33.000 de las 45.000 palabras suprimidas en los nueve primeros capítulos del Texto se suprimieron entre las Notas y la edición Hugh Lynn Cayce.

Además, los cambios de palabras dentro de las oraciones parecen tan frecuentes en el HLC como en la FIP, si no más. Por ejemplo, en lo que llegó a ser el principio de los milagros 5, para cuando llegamos al HLC se han cambiado, añadido o suprimido 29 palabras. Y, sin embargo, entre el HLC y la FIP no hay ningún cambio de redacción. Al final de este artículo, en el apartado «Examen de algunos ejemplos de edición», puedes ver comparaciones detalladas de este principio de los milagros y de un pasaje más largo.

Aunque a la versión de la FIP se la acusa a menudo de estar demasiado editada, lo que se ve al comparar el número de palabras y los cambios de redacción entre las ediciones es que la FIP es básicamente la continuación, un paso más allá, de las mismas tendencias editoriales que produjeron el HLC. Con mucho, el grueso de la edición se hizo antes de la edición de la FIP, e incluso antes de que Helen y Bill conocieran a Ken Wapnick. (El manuscrito Hugh Lynn Cayce se suele fechar en 1972; Ken conoció a Helen y a Bill más tarde ese mismo año, después de que el HLC estuviera terminado).

Bill quería más edición después del manuscrito Hugh Lynn Cayce

Es importante señalar también que, cuando el HLC estuvo terminado, fue Bill quien insistía a Helen en que siguieran editando.

Él [Bill] reconocía que hacía falta más [edición] y llevaba varios meses insistiendo a Helen, aunque con ambivalencia, en que se uniera a él para reanudar el proceso. (Never Forget to Laugh, p. 108)

Ninguno de los dos [Helen y Bill] estaba del todo satisfecho con el trabajo que habían hecho [de división en secciones y de títulos]. (Journey Without Distance, p. 89)

Si Bill consideraba terminado el HLC, ¿por qué insistía en editar más?

Además, cuando Helen y Ken retomaron el proceso de edición para producir la FIP, sabemos que Bill lo aprobó y participó. Por ejemplo, Ken cuenta que Bill insistió en que hubiera 50 principios de los milagros (frente a los 53 del HLC) y que daba el visto bueno a cualquier cambio en el orden del material. Judy cuenta que Bill participaba en las discusiones sobre las mayúsculas, y, cuando la edición de la FIP estuvo terminada, Ken dijo que «todos trabajamos mucho» para asegurarse de que fuera la edición que Jesús quería.

Bill consideraba la edición de la Fundación para la Paz Interior el Curso completo

Según todos los testimonios, Bill usó con gusto la edición de la FIP cuando se publicó. No dio ningún indicio de considerarla otra cosa que la versión completa de Un Curso de Milagros. Cuando Bill habla de «el Curso», siempre se refiere a la edición de la FIP. Y no tenemos constancia de que hablara con nadie del HLC como su aportación editorial propia ni de que dijera que lo prefería en modo alguno. Al contrario, todas las pruebas que tenemos indican que Bill veía el HLC como un borrador y la FIP como la versión definitiva.

Conclusión

¿Fue el manuscrito Hugh Lynn Cayce la «edición Thetford»?

Las pruebas históricas no respaldan esa descripción.

No hay duda de que Jesús le dio a Bill una responsabilidad editorial importante. No hay duda de que Bill participó en la edición del Curso, hizo sugerencias, ejerció influencia y ayudó a decidir qué pertenecía a la obra final.

Pero nada de eso establece la afirmación concreta de que Bill fuera el editor principal del HLC.

Para que esa afirmación se sostuviera, esperaríamos encontrar pruebas de que Bill ocupó efectivamente ese papel.

En cambio, encontramos lo siguiente:

  • Ningún testigo identifica a Bill como el editor principal del HLC (ni siquiera el propio Bill).
  • Hay testigos que niegan que Bill fuera el editor.
  • Los testigos que sí identifican a un editor principal dicen que fue Helen.
  • Las pruebas textuales dicen que la editora fue Helen de principio a fin.
  • El HLC no es la versión mínimamente editada que esa afirmación supone.
  • El HLC parece una continuación de la edición que Helen ya venía haciendo, más que el producto de una fase editorial «Thetford» propia.
  • El propio Bill no consideraba definitivo el HLC, sino que trató la edición de la FIP como el Curso completo.

Por tanto, la explicación más sencilla de todas estas pruebas es que Helen fue la principal mano editorial a lo largo de todo el desarrollo del Curso, con Bill como colaborador y asesor importante.

Esto no le resta valor al HLC. Tampoco zanja todas las cuestiones sobre la historia de la edición de Un Curso de Milagros, incluidos los cambios editoriales que al parecer introdujo Ken Wapnick, algunos de los cuales creemos que fueron problemáticos por derecho propio. Lo único que significa todo esto es que llamar al HLC «la edición Thetford» cuenta una historia que las pruebas sencillamente no respaldan.

Y eso debería importarnos.

Cuando ponemos el nombre de una persona a un manuscrito, no le estamos dando simplemente una etiqueta. Estamos haciendo una afirmación histórica sobre quién lo creó y de quién es el criterio editorial que representa. Sobre todo con una obra tan importante como Un Curso de Milagros, esas afirmaciones deberían basarse en hechos.

Además, deberíamos estar dispuestos a dejar que los hechos corrijan la historia cuando la hemos contado mal.

Nada de esto le quita mérito a Bill Thetford ni a su papel inestimable en la historia del Curso. Su discurso sobre «una manera mejor», sus años de apoyo durante la escritura y la relación santa que compartió con Helen fueron partes esenciales de la notable historia de cómo llegó a existir Un Curso de Milagros.

Al mismo tiempo, no necesitamos atribuirle a Bill algo que las pruebas dicen que no hizo para apreciar las cosas extraordinarias que sí hizo.

Y de estas últimas hay muchísimo que celebrar. Bill merece ser honrado. Pero la mejor manera de honrarlo no es asignarle un papel del que las pruebas no saben nada, sino reconocer el papel extraordinario que de verdad desempeñó, un papel sin el cual Un Curso de Milagros nunca habría llegado al mundo.

Nuestras fuentes

Testimonios sobre quién editó el Curso

Fuente Bill, editor principal Bill NO fue el editor principal Helen, editora principal
Bill's Life Story (relato de su vida)
La autobiografía publicada de Helen
Entrevista a Bill en la revista New Realities
Never Forget to Laugh, biografía de Bill, de Carol Howe
Comentarios de Judy Skutch Whitson en Never Forget to Laugh ✓
Journey Without Distance, de Robert Skutch
Correspondencia de Helen y Bill con Hugh Lynn Cayce
Ausencia de felicidad, de Ken Wapnick ✓
«Editing History: The History of the Manuscripts of ACIM», de Ken Wapnick ✓ ✓
«The Early Manuscript of ACIM Given To Hugh Lynn Cayce», de Ken Wapnick ✓
Carta privada de Ken Wapnick a Robert Perry (2004) ✓ ✓
Total 0 2 5

En la tabla, «Helen, editora principal» significa que la fuente la nombra como editora principal frente a Bill o a Ken.

«Editing History: The History of the Manuscripts of A Course in Miracles», de Ken Wapnick:

«Al principio del proceso de volver a mecanografiarlo, Jesús le dijo a Helen: “Deja a Bill las decisiones sobre la edición”. En aquel momento Bill estaba razonablemente cuerdo respecto al Curso y Helen no: ella habría quitado todo lo que no le “sonara bien”. Esa instrucción tenía que ver con la versión original que tanta ansiedad le producía a Helen, y por eso el criterio de ella no sería claro —el de Bill sí— para quitar el material inicial que no correspondía. Eso no significaba en absoluto que Bill fuera quien hiciera toda la edición. Ese no era su fuerte. La editora de su equipo era Helen. Bill no tenía paciencia para eso. De hecho, cuando Helen y Bill escribían artículos —publicaron muchos artículos profesionales—, Bill redactaba el borrador. Helen lo despedazaba, lo editaba y lo volvía a editar, otra fuente más de tensión en su ya conflictiva relación».

Carta de 2004 de Ken Wapnick a Robert:

«La cuestión de Bill como editor se ha malinterpretado mucho. Bill nunca tuvo paciencia para ser editor. De hecho, cuando él y Helen escribían juntos artículos profesionales, Helen fue siempre la editora principal. La “instrucción” —recuerda que la instrucción concreta llegó a través de Helen— tenía que ver solo con la cuestión —en aquel momento— de que Helen no podía decidir qué correspondía o no al Curso publicado, y de que Bill sería más objetivo en eso. Pero esa instrucción no incluía la edición propiamente dicha de Bill ni su papel posterior. De hecho, en sus dos nuevas mecanografías, Helen fue editando a medida que avanzaba. Y tienes razón en que Helen era la editora. Quizá puedas pensar en Bill como su asesor, y en mí como su secretario, que llevaba a cabo sus deseos».

Robert: Ken dice «tienes razón en que Helen era la editora» porque yo había llegado a esa conclusión por mi cuenta, estudiando los cambios de edición entre las versiones.

Ausencia de felicidad, de Ken Wapnick:

«Como señalara antes, la propia Helen reescribió el texto a máquina dos veces y gradualmente ella y Bill dividieron el material del texto en secciones y capítulos, y les ponían nombres a medida que lo hacían» (p. 349). «Leí una de las copias que Helen había reescrito a máquina (por lo menos del texto) la cual se le regaló a Hugh Lynn Cayce» (p. 383). «Helen y Bill estuvieron de acuerdo en que necesitaba una revisión final. Puesto que a Bill le faltaba la paciencia y la atención a los detalles que se necesitaba para una tarea así, decidimos que Helen y yo lo revisaríamos juntos» (p. 384). «Cualesquiera cambios que efectuamos en el orden del material [...] se los mostrábamos a Bill, quien de igual manera compartía la actitud de Helen de absoluta integridad y fidelidad al dictado original» (p. 387).3

«The Early Manuscript of “A Course In Miracles” Given To Hugh Lynn Cayce», de Ken Wapnick:

«Como he dicho muchísimas veces, Helen era extraordinariamente protectora de Un Curso de Milagros, y no habría permitido que se hiciera nada con el material sin su aprobación. De hecho, durante nuestro largo periodo de edición, yo funcioné más o menos como secretario de Helen, aplicando los cambios que ella deseaba».

Nota sobre si Ken Wapnick es una fuente fiable.

Ken es, sin duda, nuestro testigo más importante de la edición. Participó de cerca y fue el único que escribió sobre ella repetidamente y por extenso. Y su relato es coherente. Cuando cuenta los hechos de lo que ocurrió, parece fiable. Cuando su testimonio se puede comprobar, se confirma. Esto contrasta fuertemente con los comentarios de Helen y de Bill sobre la edición. Ambos afirman que no se cambió ninguna palabra, lo cual choca frontalmente con lo que vemos en las distintas versiones. Con Ken es completamente distinto. Habla con realismo de lo que ocurrió. Por eso confiamos en los hechos que cuenta. Dicho esto, cuando añade a esos hechos su propia capa de interpretación, a menudo discrepamos de él. En conjunto, sin embargo, sigue siendo nuestro testigo más importante y más fiable de la edición. Su testimonio no se puede descartar solo porque no coincida con la postura de uno.

Judy Skutch Whitson sobre la edición que presenció:

«Helen tenía el mando absoluto. Bill hacía sugerencias con delicadeza, Ken se sentaba en silencio y discretamente, y Helen era la que mandaba. Para quienes promueven la idea de que Ken tomaba todas las decisiones finales y tenía la aprobación editorial definitiva, la realidad era justo la contraria. Recuerdo que, durante la corrección de las pruebas (las “azules”), cuando se cuestionaban mayúsculas inadecuadas, Ken se encogía de hombros y Helen siempre se salía con la suya» (citada en Never Forget to Laugh, p. 109).

Bill's Life Story (el relato de la vida de Bill):

No menciona su papel ni sus aportaciones editoriales. Hay lo que a primera vista podría parecer una referencia al papel editorial de Bill: «De hecho, muy al principio ella me dijo: “Tú eres responsable de lo que dice”. Luego me dijo que ella solo era responsable de su estilo y su corrección gramatical» (p. 22). Sin embargo, las líneas que llevan a esta afirmación dejan claro que no se refiere a la edición. Son estas:

Helen me leía el material de su cuaderno de taquigrafía y yo lo mecanografiaba directamente. [...] Simplemente prestábamos atención a lo que estábamos haciendo y no nos metíamos demasiado en el contenido mientras lo hacíamos. [...] Helen solía inquietarse si lo comentábamos [el contenido]. Pensaba que solo debíamos ponerlo por escrito y asegurarnos de que fuera exacto, y no intentar entender lo que significaba. Creo que Helen tenía miedo de comprometerse de forma concreta con esto [con intentar entender lo que significaba]. De hecho, muy al principio ella me dijo: «Tú eres responsable de lo que dice».

Este contexto deja muy claro qué significa «Tú eres responsable de lo que dice»: «Tú eres responsable de intentar entender lo que dice. Yo soy responsable de vigilar su estilo y su corrección gramatical». Por cierto, así entendía también Ken esa frase de Helen a Bill: «De hecho, solía decirle a Bill: “Tú ocúpate de lo que dice. Yo me ocuparé de cómo lo dice”» («Editing History»).

La autobiografía publicada de Helen:

No menciona la edición. Solo dice esto: «El Texto, tal como se presenta, no ha cambiado excepto por la omisión de algunos temas personales que se abordaron solo al principio. Los títulos de los capítulos y las subdivisiones se añadieron después, pero la organización del material, que con naturalidad parecía encajar en estas divisiones, no se ha alterado» (p. 44). Por desgracia, Helen no puede aportar pruebas sobre quién dirigió la edición, porque dice claramente que no hubo edición, aparte de omitir algo de material personal del principio y añadir títulos de capítulos y subdivisiones.

La autobiografía inédita de Helen:

«Sobre todo al principio, me sentía tentada a cambiar una palabra aquí y allá, pero el impulso de volver a ponerla como estaba era tan fuerte que lo hacía bastante pronto. De hecho, el asunto solía inquietarme hasta que lo hacía. Además, enseguida se hizo evidente que las palabras no se habían elegido al azar. A veces, lo que en el momento parecía incoherente se explicaba más adelante, y la redacción original era necesaria para que después todo quedara claro». Más adelante Helen dice: «Bill se oponía tajantemente a cualquier cambio, salvo suprimir las referencias del principio demasiado personales y corregir verdaderos errores de mecanografía. Yo quería cambiar prácticamente todo, pero sabía que Bill tenía razón. Los cambios que hacía siempre resultaban equivocados a la larga, y había que deshacerlos». Por desgracia, esa supuesta práctica de devolverlo todo a su redacción original no es en absoluto lo que ocurrió. En los cuatro primeros capítulos hubo cambios de redacción —normalmente varios por oración— en el 80 % de las oraciones. En lugar de deshacerse, esos cambios simplemente se acumularon con cada nueva pasada de edición. Puede que Helen se refiriera a que a menudo tachaba una palabra en sus cuadernos y la sustituía por otra nueva, pero luego leía la palabra original al dictar el Urtext. Esto era efectivamente frecuente, pero la historia no acaba ahí. Después, siguió editando el material.

La entrevista de Helen con Dave Hammond:

Le preguntan a Helen: «A veces intentó editarlo, ¿no es así?». Ella responde: «Sí, lo hice. Me inquietaba y nunca olvidaba lo que decía originalmente, y me sentía algo intranquila. Pero, como edito tanto, pensaba: bueno, lo estoy mejorando, ¿sabe?, y ya está. Pero luego, cuando volvía a retomarlo y a referirse a eso, resultaba incoherente, porque usaba la palabra original. Así que aprendí muy deprisa: “No hagas eso, porque vas a interferir en la coherencia interna”. Así que dejé de hacerlo. Aprendí muy deprisa que era un error muy grave. Así que volvimos atrás y devolvimos todas las palabras a su forma original». Por desgracia, como dijimos antes, esto está tan lejos de lo que vemos en las distintas versiones que no podemos tomarlo como una prueba significativa sobre la edición. Fíjate, sin embargo, en que aquí Helen se atribuye a sí misma, no a Bill, el impulso de devolver todas las palabras originales. Aprendió que cambiar palabras era «un error muy grave» y entonces, por eso, «volvimos atrás» [ella y Bill] «y devolvimos todas las palabras».

Entrevista a Bill en la revista New Realities:

NR: Se ha especulado con que usted y Helen editaron el Curso. ¿Lo hicieron?

THETFORD: No. Tenga en cuenta que al principio no sabíamos exactamente qué estaba pasando. Así que hacíamos preguntas de carácter personal y anotábamos las respuestas que Helen recibía. Yo mecanografiaba esas respuestas como parte del proceso continuo, sin distinguirlas del dictado interior que Helen anotaba en su cuaderno de taquigrafía. Más tarde, cuando nos dimos cuenta de que ese material obviamente no formaba parte del Curso propiamente dicho, sí, lo suprimimos. Es cierto que en el Texto se han editado las mayúsculas, la puntuación, los párrafos y los títulos de las secciones. Sin embargo, esos cambios fueron menores, y el Libro de ejercicios y el Manual para el maestro también aparecen exactamente como Helen los tomó.

Bill niega rotundamente que hubiera edición, aparte de suprimir el material personal que llegó en respuesta a sus preguntas y que «obviamente no formaba parte del Curso», y aparte de «las mayúsculas, la puntuación, los párrafos y los títulos de las secciones del Texto». El testimonio de Bill, por tanto, no puede usarse para decidir quién fue el editor, porque, a su juicio, no hubo edición, o al menos ninguna edición significativa. Es digno de notar que no menciona su supuesto papel de editor principal del HLC. Si desempeñó ese papel, ¿por qué decir que nadie lo desempeñó?

Never Forget to Laugh, biografía de Bill, de Carol Howe:

El libro de Carol menciona que Helen y Bill colaboraron en las divisiones de secciones, los párrafos, las mayúsculas, etc. Menciona expresamente que Bill reconocía que hacía falta más edición después del HLC. Cita a Jaison Kayn, amigo de Bill: «“Bill cedía ante Helen porque era ella la que hacía la escritura propiamente dicha”, observaba, como han observado muchos otros allegados a Bill» (p. 89). Refiriéndose al HLC: «Helen y Bill ya habían repasado el texto más de una vez y, aunque habían quitado mucho material personal, así como referencias a Freud, Jung, Cayce y varios amigos y colegas, las mayúsculas eran incoherentes, algunos títulos de secciones no estaban claros y aún quedaba algo de información personal. Bill había acabado agotado del proceso inicial de edición, pero reconocía que hacía falta más y llevaba varios meses insistiendo a Helen, aunque con ambivalencia, en que se uniera a él para reanudar el proceso; ella se negaba. Ahora, sin embargo, con una admiración creciente por Ken, incansable, entusiasta y dispuesto a servirla por completo, se dejó convencer para empezar otra ronda de edición» (p. 108). El libro de Carol contiene también la importante afirmación de Judy Skutch Whitson, citada completa más arriba, de que «Helen tenía el mando absoluto» del proceso de edición.

Journey Without Distance, de Robert Skutch:

Habla de que tanto Helen como Bill estructuraron el HLC: «Helen y Bill leían despacio el Texto, sintiendo y preguntando dónde podían estar las divisiones naturales» (p. 78). [Vale la pena señalar que las Notas de Helen ya incluyen muchas divisiones de secciones y capítulos]. Menciona que Bill reconocía la necesidad de la FIP: «Porque, aunque Helen y Bill habían hecho el trabajo inicial de dividir el manuscrito en secciones, ninguno de los dos estaba del todo satisfecho con el trabajo que habían hecho» (p. 89).

Correspondencia de Helen y Bill con Hugh Lynn Cayce:

En una carta de diciembre de 1970, Bill le cuenta a Hugh Lynn que Helen está «volviendo a mecanografiar las partes “en bruto” que quedan del manuscrito, cambiando algo los párrafos e indicando los comienzos y finales de lo que parecen ser secciones separadas». No está claro si se refiere a la mecanografía del segundo borrador o a la del HLC. Confirma, en todo caso, el papel de Helen al volver a mecanografiar el manuscrito.

Carta de Bill Thetford a Hugh Lynn Cayce del 16 de diciembre de 1970 (en inglés): le envía las páginas que faltaban del manuscrito y le cuenta cómo lo está volviendo a mecanografiar Helen.

Examen de algunos ejemplos de edición

Aquí miramos de cerca la edición que se produjo de las Notas al HLC y luego a la FIP. Estos ejemplos son muy reveladores sobre el HLC y sobre los patrones de edición que se dan en todas las versiones.4

En el principio de los milagros 4/5, toda la edición se hace en el HLC, antes de la FIP

Vemos cómo este principio inicial cambia drásticamente a lo largo de cinco versiones: las Notas, dos versiones en el Urtext, el HLC y la FIP. Para cuando llegamos al HLC, dos de las tres oraciones han cambiado por completo, y se han cambiado, añadido o suprimido 29 palabras. Entre el HLC y la FIP no hay ningún cambio. Es un ejemplo extremo, pero muestra lo que se ve en todas partes: la mayor parte de la edición ya se ha hecho en el HLC.

Versión Texto Qué ocurre
Notas «4. Los milagros son hábitos y deberían ser involuntarios. De lo contrario, pueden volverse no democráticos. Los milagros selectivos son peligrosos y pueden destruir el talento». Helen, mientras toma notas, va tachando palabras y añadiendo otras.
Urtext «5. Los milagros son hábitos y deberían ser involuntarios. No deberían estar bajo control consciente. De lo contrario, pueden volverse no democráticos. Los milagros elegidos conscientemente [suelen estar mal orientados.] son peligrosos y [esto hará que] pueden destruir el talento [sea inútil]». Helen le lee a Bill una versión nueva, distinta de sus notas. Luego cambia significativamente esa versión con su propia letra, creando otra versión más nueva todavía.
HLC «5. Los milagros son hábitos y deberían ser involuntarios. No deberían estar bajo control consciente. Los milagros elegidos conscientemente pueden estar mal orientados». Helen vuelve a mecanografiar el principio (quizá consultando a Bill; no lo sabemos) y altera significativamente la última oración. Por el camino: se han cambiado, añadido o suprimido 29 palabras; la primera oración no cambia, la segunda es completamente nueva y la tercera es nueva casi por entero; el número del principio cambia (del 4 al 5); desaparece el tema clave de que los milagros no deben darse a las personas que preferimos (lo que se llamaba «selectivo» y «no democrático»); y «Los milagros selectivos son peligrosos y pueden destruir el talento» queda mucho más débil: «Los milagros elegidos conscientemente pueden estar mal orientados».
FIP «5. Los milagros son hábitos y deberían ser involuntarios. No deberían estar bajo control consciente. Los milagros elegidos conscientemente pueden estar mal orientados». Helen, en colaboración con Ken, deja este principio intacto.

Vemos patrones parecidos en un pasaje de muestra del capítulo 1

Aquí miramos solo tres versiones: las Notas, el HLC y la FIP. Dedica un rato a comparar las tres. En cursiva, lo que el HLC o la FIP cambian respecto a la versión anterior; un guion largo (—) indica que el pasaje ha desaparecido.

Las Notas La versión Hugh Lynn Cayce Edición de la FIP
El propósito de la Reparación es restaurar todo para ti. El propósito de la Reparación es restaurar TODO para ti; o, mejor dicho, restaurarlo a tu CONCIENCIA. El propósito de la Reparación es restaurar todo para ti; o, mejor dicho, restaurarlo a tu conciencia.
Tú tenías todo cuando fuiste creado, al igual que todos. Al ser devuelto a este estado original, naturalmente te conviertes tú mismo en parte de la Reparación. Se te DIO todo cuando fuiste creado, al igual que a todos. Cuando has sido devuelto al reconocimiento de tu estado original, naturalmente te conviertes tú mismo en parte de la Reparación. Se te dio todo cuando fuiste creado, al igual que a todos. Cuando has sido devuelto al reconocimiento de tu estado original, naturalmente te conviertes tú mismo en parte de la Reparación.
Ahora compartes mi incapacidad para tolerar la falta de amor en ti mismo y en todos los demás, y debes unirte a la Gran Cruzada para corregirla. El lema de esta Cruzada es «Escucha, aprende y haz». Esto significa: escucha mi voz, aprende a deshacer el error, y haz algo para corregirlo. Los dos primeros no son suficientes. Los verdaderos miembros de mi partido son trabajadores activos. Como compartes MI incapacidad para tolerar la falta de amor en ti mismo y en los demás, DEBES unirte a la Gran Cruzada para corregirla. El lema de la Cruzada es «Escucha, aprende y HAZ»: escucha mi voz, aprende a deshacer el error, y HAZ algo para corregirlo. — Como compartes mi renuencia a aceptar el error en ti mismo y en los demás, debes unirte a la gran cruzada para corregirlo: escucha mi voz, aprende a deshacer el error y actúa para corregirlo. —
El poder para obrar milagros te pertenece. El poder para obrar milagros te PERTENECE. El poder para obrar milagros te pertenece.
Organizaré las oportunidades adecuadas para que los hagas. Pero tú debes estar listo y dispuesto a obrarlos, dado que ya eres capaz. Proporcionaré las oportunidades para obrarlos, pero TÚ debes estar listo y dispuesto, dado que ya eres capaz. Proporcionaré las oportunidades para obrarlos, pero tú debes estar listo y dispuesto.
Hacerlos te convencerá de tu capacidad. Repito: «Verás milagros a través de tus manos a través de las mías». La convicción viene realmente a través del logro. Hacerlos te convencerá de tu capacidad, — porque la convicción viene realmente a través del logro. Hacerlos te convencerá de tu capacidad, porque la convicción viene a través del logro.
Recuerda que la capacidad es el potencial, el logro es su expresión, y la Reparación es el Propósito. La capacidad es el potencial; el logro es su expresión; y la Reparación es el Propósito. La capacidad es el potencial, el logro es su expresión, y la Reparación, que es la profesión natural de los hijos de Dios, es el propósito.
Un milagro es una bendición universal de Dios que, a través de mí, va a todos mis hermanos. Una vez dijiste que las almas no pueden descansar hasta que todos hayan encontrado la salvación. Resulta que es verdad. 27. Un milagro es una bendición universal de Dios que, a través de mí, va a TODOS mis hermanos. — 27. Un milagro es una bendición universal de Dios que, a través de mí, va a todos mis hermanos.
Perdonar es el privilegio de los perdonados. A los discípulos se les dijo oficial y específicamente que sanaran a otros, como médicos del Señor. También se les dijo que se sanaran a sí mismos. Y se les prometió que yo nunca los dejaría ni los abandonaría. Perdonar es el privilegio de los perdonados. A los discípulos se les dijo específicamente que fueran médicos del Señor y sanaran a otros. También se les dijo que SE SANARAN A SÍ MISMOS, y se les prometió que yo nunca los dejaría ni los abandonaría. Perdonar es el privilegio de los perdonados. —
La Reparación es la profesión natural de los hijos de Dios, porque me han profesado a mí. Dile a Bill que eso es lo que significa realmente «profesor». Como profesor asociado, debe asociarse a mi fortaleza. Como profesora adjunta, tú debes asistirlo a él y a mí. Los hijos necesitan tanto fortaleza como ayuda. No puedes ayudar hasta que seas fuerte. Los brazos eternos son tu fortaleza y la sabiduría de Dios es tu ayuda. La Reparación es la profesión natural de los hijos de Dios, porque me han profesado a mí. — —
«El Cielo y la Tierra pasarán» significa que no existirán como estados separados por siempre. Mi palabra, que es la resurrección y la vida, no pasará, porque la vida es eterna. Tú eres la obra de Dios, y Su obra es totalmente amable y totalmente amorosa. Así es como un hombre debe pensar de sí mismo en su corazón, porque eso es lo que es. «El Cielo y la Tierra pasarán» simplemente significa que no seguirán existiendo como estados separados. Mi palabra, que es la resurrección y la luz, no pasará, porque la luz ES eterna. TÚ eres la obra de Dios, y Su obra es totalmente amable y totalmente amorosa. Así es como un hombre DEBE pensar de sí mismo en su corazón, porque eso es lo que ES. «El Cielo y la Tierra pasarán» significa que no seguirán existiendo como estados separados. Mi palabra, que es la resurrección y la vida, no pasará, porque la vida es eterna. Tú eres la obra de Dios, y Su obra es totalmente amable y totalmente amorosa. Así es como un hombre debe pensar de sí mismo en su corazón, porque eso es lo que es.

Lo que vemos aquí es que la mayor parte del cambio se produce en el HLC, no en la FIP:

En este pasaje HLC FIP
Palabras suprimidas 40 % 20 %
Número de oraciones se reduce un 50 % se reduce un 18 %
Oraciones con cambios de redacción 71 % 43 %
Palabras cambiadas, añadidas o suprimidas 53 27

En las cuatro medidas, la mayor parte del cambio corresponde al HLC. Hay cambios que se producen en la FIP, pero son menos.

Hay que señalar que, en la FIP, este pasaje se ha trasladado y repartido entre tres secciones. Ese traslado es en sí mismo un cambio importante. Algunos pasajes del HLC se trasladaron (unas 1.000 palabras, según nuestro recuento). Pero en la FIP hay muchísimos más: unas 5.000 palabras adicionales, según nuestro recuento. Hay que decir, de todos modos, que Ken Wapnick afirmó que el traslado de material en la FIP se hizo con la aprobación de Bill: «Cualesquiera cambios que efectuamos en el orden del material [...] se los mostrábamos a Bill» (Ausencia de felicidad, p. 387).


Robert Perry y Emily Perry, «Did Bill Thetford Edit A Course in Miracles?», Circle of Atonement, 2026. Traducción del Círculo Reparador.


  1. N. del T.: Citamos la instrucción de Jesús, y los demás pasajes de las Notas de Helen, por nuestra traducción de la Edición Completa y Anotada (esta, en concreto, está en el cameo 7). La autobiografía publicada de Helen se cita por su edición española (Helen Cohn Schucman, Ph.D. Biografía, Fundación para la Paz Interior, 2025), cuya paginación coincide con la inglesa. Las demás citas —de los ensayos y la carta de Ken Wapnick, de la autobiografía inédita de Helen y su entrevista con Dave Hammond, de la biografía de Bill de Carol Howe, del libro de Robert Skutch y de la entrevista de New Realities— son traducción del Círculo Reparador, porque esas obras no están publicadas en español o no las tenemos a mano.↩

  2. N. del T.: Las comparaciones de este artículo son de la redacción inglesa. La columna de las Notas reproduce nuestra traducción de la Edición Completa y Anotada, que sigue las Notas; las del HLC y la FIP son traducciones nuestras lo más literales posible, hechas para que se vean los cambios, no versiones publicadas en español.↩

  3. N. del T.: Perry cita la primera edición inglesa de Absence from Felicity. Nosotros citamos y paginamos la edición española (Ausencia de felicidad, El Grano de Mostaza, 2006).↩

  4. N. del T.: En el original, estas comparaciones son imágenes de los manuscritos y tablas con colores. Las hemos convertido en tablas en español; en el principio 4/5, lo tachado y lo añadido a mano en el Urtext se marca con tachado y [entre corchetes].↩