¿De dónde dice el Curso que vienen sus palabras? Segunda parte: Helen, Bill y la escritura

por Robert Perry

Esta es la segunda parte del artículo de Robert Perry, del Circle of Atonement. Si no has leído la primera, empieza por «¿De dónde dice el Curso que vienen sus palabras? (primera parte)». Y si lo que buscas es un resumen de quién escribió Un Curso de Milagros, lo tienes en nuestra página sobre el Curso.


Esta es la segunda parte de un artículo que examina la autoría del Curso. En la primera dije que la cuestión es relevante porque afecta profundamente a cómo vemos tres asuntos: la autoridad del Curso, nuestra capacidad de contactar con Jesús a través de él, y con cuánta actividad y concreción puede ayudarnos el espíritu en este mundo.

Dejé claro también que el objetivo de este artículo no es decidir quién escribió en realidad el Curso, sino solo averiguar qué afirma el propio Curso sobre esta cuestión. Dicho de otro modo: ¿de dónde dicen que vienen las palabras que Helen oyó? Una vez resuelta esta pregunta, podremos decidir si creemos o no personalmente lo que afirman. Para averiguar qué dicen de su origen las palabras que Helen oyó, recurro a las palabras del propio Curso y a la guía personal que Helen recibió para sí misma y para Bill, recogida en Ausencia de felicidad, de Kenneth Wapnick.

En la primera parte traté el papel de Jesús. Llegué a cinco conclusiones, que repasaré hacia el final de este artículo. Ahora, en la segunda, pasaré a siete conclusiones sobre los papeles de Helen y de Bill. Al final reuniré las doce conclusiones en un cuadro de conjunto y comentaré sus implicaciones.

El papel de Helen

Pasemos ahora a Helen. ¿Cuál fue su papel? ¿Qué aportó? Mientras que el papel de Jesús se comunica claramente en las palabras del propio Curso, no ocurre lo mismo con el de Helen. Para averiguarlo tendremos que salir del Curso y acudir a la guía personal recogida en Ausencia de felicidad.

6. Una escriba

Como vimos en la primera parte, el autor del Curso llamaba a Helen (y también a Bill, a quien volveremos más adelante) su «escriba». Como vimos también, esta palabra designa a alguien que copia palabras. Viene del latín scribere, que significa «escribir». Incluso el sentido más elevado de la palabra que emplea Jesús, «uno de los miembros del grupo de eruditos y maestros de Palestina versados en la ley y la tradición judías» (diccionario Webster), incluye la idea de copiar palabras, puesto que ese grupo «transcribía... la Biblia».

Solo con usar esta palabra para describirla, Jesús da a entender que Helen está copiando sus palabras. Esto concuerda sin duda con todo lo que hemos visto. Este será nuestro sexto punto:

Jesús dijo que Helen era su «escriba», lo cual daba a entender que ella copiaba sus palabras.

7. Errores de escriba

En los primeros meses del dictado del Curso, Jesús corregía con frecuencia lo que Helen había anotado, diciéndole que no lo había oído bien. Creo que es una de las cosas más fascinantes de la guía personal recogida en Ausencia de felicidad. He leído montañas de material canalizado y nunca he visto nada parecido. Ha contribuido mucho a reforzar mi confianza en la integridad y la exactitud de este material.

Mi ejemplo favorito es el de lo que acabaría siendo el principio de los milagros número 20. Está en las páginas 247-248 de Ausencia de felicidad. Es difícil de seguir, así que en lo que comento aquí he hecho lo que he podido por darle sentido. Esto es lo que Helen oyó en un principio:

Los milagros son telarañas de hierro. Unen la fragilidad humana [simbolizada por las telarañas] a la fortaleza de Dios [simbolizada por el hierro].

Más tarde Jesús lo corrige: dice que la parte sobre la fragilidad humana y la fortaleza de Dios está bien, pero que la de las telarañas de hierro está al revés. Dice que eso es solo la forma aparente, «debido a que las telarañas se asocian con la fragilidad y el hierro con la fortaleza» (la cursiva es mía). Pero en verdad es al revés. El hierro representa el cuerpo, burdo y pesado, mientras que las telarañas representan el espíritu, ligero y, sin embargo, «en realidad más fuerte que el hierro» (un hilo de telaraña es, según creo, más resistente que un hilo de hierro del mismo grosor).

Explica además que las telarañas representan también «cómo se debe considerar el cuerpo, i.e., como un hogar ligero y muy temporal, el cual puede fácilmente desaparecer con una leve brisa». Ahora las telarañas simbolizan la naturaleza frágil y temporal del cuerpo frente a la brisa, que presumiblemente simboliza el espíritu. Tras explicar todo esto, da la redacción correcta del principio de los milagros número 20:

El punto debe decir «Un milagro despierta nuevamente la conciencia de que el espíritu, no el cuerpo, es el altar de la Verdad. Este es el reconocimiento que conduce al poder sanador del milagro».

¿No es fascinante? Jesús da a entender que esta segunda redacción es lo que él dijo originalmente, y que Helen lo distorsionó en algo completamente distinto. Él hablaba del espíritu y de altares, y ella oyó telarañas y hierro. Luego explica por qué. Por lo que alcanzo a entender, sugiere que tanto Helen como Bill se sienten como frágiles telarañas físicas en peligro de que las arranque su atracción por la «brisa» del espíritu. Y después dice: «Este miedo es también la razón por la cual no podían captar el punto correctamente».

Dicho de otro modo, Helen tenía miedo de que la intensa atracción del espíritu amenazara su identidad corporal. Eso llevó a su mente a distorsionar lo que Jesús quería decir. Lo que él quería decir era que el cuerpo es ilusión y el espíritu es la verdad. La distorsión de Helen confundía el cuerpo con el espíritu. Al asociar el hierro con el espíritu, elevaba sutilmente el cuerpo —que, como el hierro, es pesado, burdo y, en última instancia, débil— al nivel de la fortaleza y la verdad. Al parecer, esto venía de su deseo inconsciente de proteger su cuerpo de la fortaleza y la verdad.

Otro ejemplo fascinante es cuando Helen oyó a Jesús cometer una falta de gramática (p. 276). Oyó: «Ni tú ni Bill han pensado en ello...». ¿Ves el error? (Yo no lo habría visto).1 La gramática correcta habría exigido el singular, «Ni tú ni Bill ha...». Helen se da cuenta y escribe: «Este verdadero error gramatical me hace sospechar de la genuinidad de estas notas».

Fíjate en que da por supuesto que las palabras concretas vienen de Jesús y que, como se trata de Jesucristo, espera que use una gramática impecable. Si no lo hace, no puede ser Jesús. Fíjate también en que se trata de una cuestión puramente de forma. Que sea «ha» o «han» no afecta en absoluto al contenido. Se trata únicamente de que Jesús use las formas gramaticales correctas. La respuesta de Jesús dice muchísimo sobre cómo era en realidad el proceso de la escritura:

Lo que esto muestra realmente es que tú no estás muy receptiva. La razón por la cual resultó de ese modo, es porque estás proyectando (de manera inapropiada) tu propia ira, la cual no tiene nada que ver con estas notas. Tú cometiste el error, porque no te estás sintiendo amable, así que quieres que yo suene tonto, de manera que no tengas que prestar atención. Realmente, estoy tratando de hacerme entender en contra de una oposición considerable, porque tú no estás muy feliz, y yo quisiera que lo estuvieses. Pensé que correría el riesgo, aun cuando tú ofreces tanta resistencia, porque yo podría hacerte sentir mejor. Puede que tú seas incapaz de no atacar en absoluto, pero sí trata de oír un poco, también...

Su explicación es que fue ella quien introdujo la falta de gramática, porque así quería desacreditar las notas. Su comentario «Pensé que correría el riesgo» es muy revelador. Sabe que ella se resiste y que podría distorsionar sus palabras, pero no está seguro de si elegirá hacerlo. No está seguro de lo que la mente de ella elegirá hacer con sus palabras. Así que corre el riesgo.

Fíjate también en que Jesús no discute en absoluto la suposición básica de Helen. Al decir que él usó la gramática correcta, que fue ella quien introdujo la incorrecta y que lo hizo para hacer sospechar de la fuente de las notas, da a entender que acepta toda su teoría. Da a entender que las palabras vienen de él, que como él es Jesús vienen con la gramática correcta, y que, si no vinieran con la gramática correcta, su fuente sí estaría en entredicho.

Lo que Jesús da a entender aquí es que la mente de Helen es capaz de introducir palabras que él no dijo. Puede sustituir sus palabras por las de ella. Otros ejemplos apoyan la misma idea. En una ocasión, por ejemplo, se le dijo a Helen que, de las dos partes de un mensaje que había recibido, «La segunda parte la intercalaste tú, porque no te gustaba la primera» (p. 257).

Pero aquí hay algo que lo salva todo. Al parecer, Jesús se da cuenta de cuándo Helen introduce sus palabras en lugar de las de él. Y más tarde, cuando ella está más receptiva, puede volver atrás y darle las palabras correctas, las que él dijo de verdad. Lo dice claramente en el párrafo siguiente:

Mientras tomes notas precisas, cada palabra es significativa. Pero no siempre puedo comunicarme. Siempre que sea posible, corregiré retroactivamente. Asegúrate de anotar todas las correcciones posteriores. Esto significa que estás más receptiva de lo que estabas cuando traté antes (p. 255).

En otra ocasión dijo: «Las contradicciones en Mis palabras significan falta de entendimiento, o fallas en la escritura, las cuales me esfuerzo mucho en corregir» (p. 252). Fíjate en que tanto esta afirmación como la anterior implican las mismas tres cosas:

  • Las palabras vienen de él.
  • La falta de receptividad (o de entendimiento) de Helen puede distorsionar esas palabras.
  • Él intentará corregirlas más tarde.

A mí estos ejemplos me sugieren todo un proceso detrás de la escritura del Curso, que intentaré resumir. El proceso que sigue no se describe explícitamente en nada de lo que Helen oyó, pero es la única explicación que conozco que encaja con lo que sí se describió explícitamente.

Jesús formulaba tanto el contenido como la forma, las ideas específicas y las palabras concretas. Hecho esto, tenía que introducir el resultado —lo que podríamos llamar «paquetes de palabras e ideas»— en la mente de Helen. Esto tenía que ocurrir en algún nivel por debajo de la consciencia, porque ella no siempre oía conscientemente las palabras e ideas que él le daba. Al parecer, en esas regiones más profundas de su mente Helen tenía que aceptar el paquete entero; tenía que unirse con las palabras y las ideas. Si por una razón u otra no lo hacía, el paquete se alteraba: las palabras de él se sustituían por las de ella y su contenido se distorsionaba. Como resultado, lo que ella oía y anotaba conscientemente era un error de escriba. Pero Jesús se daba cuenta de ese error de escriba y, cuando ella estaba más abierta a oír mejor, lo corregía, sustituyendo las palabras de ella por las suyas. Hagamos de esto nuestra séptima conclusión:

Jesús introducía «paquetes de palabras e ideas» en la mente de Helen. Si la mente inconsciente de ella no lograba unirse con ellos, ella oía conscientemente una versión distorsionada, en la que sus palabras habían sustituido a las de él y distorsionaban su contenido. Pero él se daba cuenta de esos errores de escriba e intentaba corregirlos más tarde, cuando ella estaba más receptiva.

8. El nivel del pensamiento

Hay un mensaje muy importante que Helen recibió mientras ponía por escrito el capítulo 5 del Texto:

Observarás que al principio se utilizan muchos términos que se clarifican posteriormente. Esto se debe a que el principio fue escrito por una Escriba renuente cuyo ego ejercía gran dominio, y cuya Alma [espíritu] se disociaba la mayor parte del tiempo. Puede que no te des cuenta de cuán firme testimonio de la verdad son estas notas si no recuerdas eso.

El marcado ascenso en pensamiento que muestra el desarrollo de las notas, y es asombroso en términos humanos cuán firmemente evolucionan hacia la unidad, se debe a una sola señal de consentimiento. Le pedí a ella [a Helen] que tomase notas, y ella lo hizo (p. 314).

El punto anterior trataba de cómo Helen llegaba a distorsionar las palabras y las ideas que Jesús le daba. Este mensaje añade otra dimensión a su manera de influir en el material que llegaba. Dice que, además de distorsionarlo, ella podía dejar pasar distintas calidades o niveles de pensamiento. A medida que se volvía más dispuesta, el nivel del pensamiento del Curso experimentaba un marcado ascenso; sus diversas ideas evolucionaban con firmeza hacia la unidad. Esta será nuestra octava conclusión:

La disposición de Helen no solo afectaba a la exactitud de las palabras que oía, sino también a la calidad o el nivel del pensamiento que podía llegar a través de ella.

9. ¿De dónde vinieron las formas del Curso?

Me he centrado mucho en la cuestión de dónde vinieron las palabras concretas del Curso. Ampliemos la pregunta a otras formas del Curso. Se ha señalado a menudo que muchas de las formas del Curso parecen remontarse a los intereses, la formación y las capacidades de la propia Helen. El Curso está en inglés, su lengua materna. Usa el simbolismo cristiano; Helen tuvo siempre un vínculo con el catolicismo. Es profundamente psicológico; ella era psicóloga. Tiene el formato de un plan de estudios; ella era educadora. Usa la lógica a raudales; a ella le encantaba la lógica. Buena parte está en verso blanco shakespeariano; a ella no solo le encantaba Shakespeare, sino que aspiraba a ser una gran poeta.

Estos hechos se citan a menudo para mostrar que algo en la mente de Helen tuvo que imponer estas formas al Curso. Algún tipo de contenido sin forma tuvo que fluir a su mente, y ella tuvo que darle forma inconscientemente con las formas que conocía bien. ¿De qué otro modo se explica que las formas del Curso se parezcan tanto a las de ella? Desde luego, Jesús no suele ir por ahí hablando en pentámetro yámbico. ¿Qué probabilidades hay de que tuviera la costumbre de usar tantas formas que, casualmente, eran las favoritas de esta persona en particular?

Pero hay otra explicación para exactamente el mismo conjunto de hechos. ¿Y si Jesús eligió conscientemente usar formas con las que Helen pudiera identificarse, formas que le resultaran familiares y significativas y que ayudaran a que su mensaje calara en ella? Esto también tiene sentido. Tenemos, pues, dos hipótesis para explicar el mismo conjunto de hechos. La primera dice que la mente de Helen impuso de algún modo sus formas familiares al contenido del Curso. La segunda dice que Jesús puso intencionadamente el contenido del Curso en formas familiares para Helen. Las dos hipótesis explican igual de bien el mismo conjunto de hechos. Pero la segunda tiene una ventaja crucial: es la que usa el propio Jesús.

No podrías tener un ejemplo mejor del propósito unificado del Espíritu Santo que este Curso. El Espíritu Santo ha tomado áreas muy diversificadas de tu aprendizaje pasado, y las ha aplicado a un currículo unificado (pp. 508-509).

En esta cita el Espíritu Santo es claramente la parte activa. Él «ha tomado», Él «ha aplicado». Esta cita, de hecho, expresa con precisión nuestra segunda hipótesis: para producir el Curso, el Espíritu Santo (Que en este sentido sería sinónimo de Jesús) dio intencionadamente a Su contenido formas que le resultaban familiares a Helen. Esto trae a la mente otra ventaja de esta hipótesis: es una aplicación concreta de un principio fundamental del Curso. Ese principio es que el Espíritu Santo toma lo que hemos hecho para el ego y lo usa para nuestro despertar.

Incluso Ken Wapnick, que cree que Helen aportó la forma del Curso, reconoce que la experiencia de Helen fue distinta: «la experiencia de Helen, como hemos visto, era de que Jesús utilizaba sus habilidades y talentos particulares» (p. 508; la cursiva es mía). Pero esto no fue solo la experiencia de Helen: fue lo que afirmaban las palabras que oía. Y era una aplicación concreta del sistema de pensamiento en su conjunto que ella oía. Esta será, pues, nuestra novena conclusión:

Para llegar a Helen, Jesús dio intencionadamente a su contenido la forma de un «lenguaje» familiar para ella. Eso explica por qué el Curso usa tantas de las formas de Helen (el idioma inglés, el simbolismo cristiano, la psicodinámica, el formato de un plan de estudios y el verso blanco shakespeariano).

El papel de Bill

Con esto concluye mi examen del papel de Helen como escriba. Mis últimos puntos examinarán un aspecto verdaderamente significativo de la escritura del Curso, pero que, que yo sepa, se ha pasado por alto por completo: el papel de Bill Thetford. También él era escriba. Jesús lo llamaba así, como vimos en la primera parte con su comentario sobre los «sólo escribas» (punto 5). Pero ¿en qué sentido era escriba?

Según la opinión común, Bill era escriba porque fue su unión con Helen lo que dio origen al Curso, fue esa unión lo que el Curso vino expresamente a guiar y sanar, y fue su colaboración física lo que hizo que el Curso quedara por escrito: ella tomaba notas en taquigrafía y él las mecanografiaba. Al mecanografiarlas, cumplía incluso una función literal de escriba, aunque fuera secundaria.

Sin embargo, lo que Jesús le dijo de hecho a Helen presenta a Bill como una parte más íntima de la transmisión misma de las palabras de Jesús a través de Helen.

10. El lenguaje especial de Bill

Tengo que matizar la conclusión anterior. Allí dije que Jesús eligió las formas del Curso, incluido su lenguaje, en función de lo que le era familiar a Helen. En realidad, esa es solo una de las razones que da. Jesús habla abiertamente del lenguaje que usa, y emplea la expresión «lenguaje especial» para describir el vocabulario y la fraseología particulares que eligió para el Curso. Y lo que dice es que dio al lenguaje especial del Curso una forma que reflejara el lenguaje de Bill además del de Helen.

Advierte también que el lenguaje especial aquí es una combinación del tuyo [el de Helen] y el de él [el de Bill]. Ustedes dos se unieron en Mi nombre (p. 249).

Más adelante, Jesús habla de que Bill finge inconscientemente no entender las notas que Helen estaba recibiendo:

Bill actúa como si no comprendiese ni siquiera su propio lenguaje especial, y mucho menos el Mío... (p. 279).

Fíjate en que aquí el lenguaje especial del Curso es también el lenguaje especial de Jesús («el Mío»). Al parecer, el lenguaje que usaba Jesús era una fusión a tres bandas del de Helen, el de Bill y el suyo propio (signifique eso lo que signifique).

Por último, Jesús les plantea en una ocasión a Helen y a Bill una especie de acertijo (pp. 245-246). Dice: «Los milagros descansan sobre pies planos. No tienen arcos». Y añade: «Bill será mejor en esto que tú». Y, tal como suponía, Helen no tenía ni idea de lo que significaba y llegó a sospechar que la comunicación se había interrumpido. Entonces Jesús dijo:

Una pista —tiene algo que ver con «heme aquí, Señor». Bill sabe [esta es una referencia a la breve oración que Jesús le había indicado a Bill que rezara]. La idea es que no quiero recalcar demasiado tu lenguaje específico [en inglés, special language, «lenguaje especial»].

El acertijo está pensado conscientemente para reflejar el lenguaje especial de Bill. Helen no lo entiende en absoluto, y en cierto modo eso es lo apropiado, porque Jesús ha formulado el acertijo para no recalcar demasiado el lenguaje especial de Helen. Al parecer, Jesús quiere mantener algún tipo de equilibrio entre el lenguaje especial de Helen y el de Bill. Saquemos, pues, nuestra décima conclusión:

Jesús dio también al lenguaje especial del Curso una forma que reflejara el lenguaje de Bill.

11. Bill limita la calidad del material

Igual que la falta de disposición de Helen podía limitar la calidad del material que llegaba, al parecer también podía hacerlo la de Bill. En un momento dado, Jesús dice a través de Helen que Bill no habría cometido determinado error

...si él ya no hubiese estado literalmente «equivocado» [en inglés, off the beam]. Asegúrate de decirle que este retruécano es para reasegurarle que no estoy enfadado. Si no lo entiende, o no le gusta, sé que no es muy bueno. La razón es que él Me puso en una posición donde realmente le puedo dar muy poco por el momento (p. 283).

Signifique lo que signifique este juego de palabras (y yo desde luego no lo entiendo), lo importante es que Jesús reconoce que la calidad del material que Helen oía en ese momento estaba limitada por la disposición de Bill. En esencia, Bill estaba limitando lo que Helen podía oír. Puede que esto sea muy propio de este caso concreto. Al fin y al cabo, este material iba dirigido personalmente a Bill. Pero recordemos que todo el Curso iba dirigido personalmente a Helen y a Bill. He aquí, pues, nuestra undécima conclusión:

La disposición de Bill, como la de Helen, también podía afectar a la calidad del material que llegaba a través de Helen, al menos a veces.

12. El error de escriba de Bill

Encuentro un pasaje en el que, al parecer, Helen oyó un error de escriba por causa de Bill. Jesús les está diciendo a Helen y a Bill (p. 285) que ese día han desperdiciado mucho tiempo y que a él le habría gustado aprovecharlo para corregir algunas notas pasadas. Y dice: «Es necesario un punto mayor de clarificación en conexión con la frase “reemplazar el odio (o el miedo) con el amor”». Las notas se interrumpen ahí y se reanudan más tarde, de nuevo con Jesús hablando:

...Bill sugirió más tarde que «corregir» o «corregir para» debía usarse en lugar de «reemplazar». En ese momento, él estaba bastante seguro acerca de esto, y tenía perfecta razón. La razón por la cual era esencial que él hiciera esta corrección era que la palabra «reemplazar» fue su elección originalmente, y reflejaba un malentendido temporal suyo (p. 285).

Este episodio me parece asombroso, tanto que he llegado a dudar de que signifique de verdad lo que parece. Por ejemplo, Jesús le dice a Helen que no «verifiques esto contra la oración que Bill muy amablemente escribió a máquina para ti en la tarjeta» (tengo entendido que Bill solía copiar fragmentos del dictado de Helen en tarjetas). Quizá, entonces, el error no estaba en las notas de Helen, sino en lo que Bill mecanografió. Pero Jesús dijo expresamente que este error estaba en «las notas pasadas», es decir, en el dictado del Curso que tomó Helen. Y, en cualquier caso, ¿por qué iba a interesarle a Jesús corregir una oración que Bill le había mecanografiado a Helen? Lo más probable es que Bill hubiera mecanografiado en la tarjeta justo el fragmento del dictado de Helen en el que estaba el error.

También me he preguntado si el error no estaría en la versión mecanografiada del Curso. Podría haber sido una errata: Bill habría mecanografiado mal las notas que Helen le leía. Pero en ese caso Helen y Bill podrían haber cotejado sin más la versión mecanografiada con las notas taquigráficas de Helen. Lo que ocurrió fue que Jesús prometió una aclaración, Bill dio con una solución inspirada y Jesús confirmó la solución de Bill. Nada de eso habría hecho falta si el error hubiera sido una simple errata y hubieran podido consultar las notas de Helen.

Concluyo que la explicación más probable es justo la que parece: la mente inconsciente de Bill participaba de algún modo en el proceso de escritura de Helen. Fíjate en que Jesús dice que la palabra «reemplazar» fue «elección» de Bill y que reflejaba «un malentendido temporal suyo». Esto implica que algo en la mente de Bill podía elegir las palabras equivocadas y que Helen oía entonces las palabras de Bill en lugar de las de Jesús. Las elecciones de Bill, sus malentendidos, podían alterar las palabras que ella oía. Igual que la mente de Helen podía distorsionar lo que oía, también la mente de Bill podía distorsionar lo que ella oía.

Esto no debería resultar demasiado chocante, porque está muy relacionado con nuestra conclusión anterior. Allí decidimos que la mente de Bill podía limitar lo que Helen oía. Aquí vemos que podía distorsionar lo que oía. Estas dos ideas parecen ir juntas, como iban en el caso de Helen (véanse los puntos 7 y 8). Pero piensa en lo que esto implica. Si la mente de Bill podía tanto limitar como distorsionar lo que Helen oía, su mente tenía que participar de algún modo en el proceso de recepción de Helen. Mientras la mente de ella recibía palabras de Jesús, la mente de Bill estaba también allí, unida a la suya. Juntas, la mente de ella y la de él o bien transmitían fielmente las palabras de Jesús, o bien, como un cristal curvo, las doblaban y retorcían, todo ello antes de que esas palabras llegaran a la mente consciente de Helen.

Ahora podemos formular nuestra última conclusión, algo más tentativa que las demás, pero que a mí me sigue pareciendo bastante sólida:

Al parecer, la mente inconsciente de Bill, como la de Helen, también podía distorsionar las palabras de Jesús, haciendo que Helen oyera las palabras de Bill en lugar de las de Jesús. Así pues (resumiendo los dos últimos puntos sobre Bill), la mente de Bill estaba presente en cierta medida dentro de la mente de Helen mientras ella recibía el dictado, y a veces podía influir en él.

Ahora podemos reunir todos estos puntos en un único enunciado de conjunto.

De dónde dicen que vienen las palabras que Helen oyó

El papel de Jesús

  1. Las palabras que Helen oyó vienen, en algún sentido, de la persona conocida como Jesús de Nazaret. (2) Jesús, aunque despierto, ha permanecido con nosotros de una manera personal y, por tanto, puede hacer cosas dentro del tiempo y del espacio, como escribir un libro. (3) Ha permanecido con nosotros como algún tipo de identidad distinta, que es una con todos los demás salvadores (físicos y no físicos) pero sigue siendo de algún modo distinta de ellos y es su líder. (4) Eligió con cuidado las palabras inglesas concretas del Curso, lo cual se refleja en la aguda conciencia de las palabras que muestra en él. (5) En los juegos de palabras que hace, el contenido específico que se expresa depende de los múltiples significados de determinadas palabras inglesas, lo cual sugiere que formuló a la vez el contenido y las palabras.

El papel de Helen

  1. Helen era su «escriba», lo cual daba a entender que ella copiaba sus palabras. (7) Él introducía «paquetes de palabras e ideas» en la mente de Helen. Si la mente inconsciente de ella no lograba unirse con ellos, ella oía conscientemente una versión distorsionada, en la que sus palabras habían sustituido a las de él y distorsionaban su contenido. Pero él se daba cuenta de esos errores de escriba e intentaba corregirlos más tarde, cuando ella estaba más receptiva. (8) La disposición de Helen no solo afectaba a la exactitud de las palabras que oía, sino también a la calidad o el nivel del pensamiento que podía llegar a través de ella. (9) Para llegar a Helen, Jesús dio intencionadamente a su contenido la forma de un «lenguaje» familiar para ella. Eso explica por qué el Curso usa tantas de las formas de Helen (el idioma inglés, el simbolismo cristiano, la psicodinámica, el formato de un plan de estudios y el verso blanco shakespeariano).

El papel de Bill

  1. Jesús dio también al lenguaje especial del Curso una forma que reflejara el lenguaje de Bill. (11) La disposición de Bill, como la de Helen, podía afectar a la calidad del material que llegaba a través de Helen, al menos a veces. (12) Al parecer, la mente inconsciente de Bill, como la de Helen, también podía distorsionar las palabras de Jesús, haciendo que Helen oyera las palabras de Bill en lugar de las de Jesús. Así pues, la mente de Bill estaba presente en cierta medida dentro de la mente de Helen mientras ella recibía el dictado, y a veces podía influir en él.

Se trata, por supuesto, de una visión bastante tradicional del origen del Curso: Jesús dictó palabras a través de Helen. Jesús es el autor en el sentido más pleno. Formuló tanto las ideas del Curso como sus palabras concretas. Diría, sin embargo, que no es una visión simplista ni ingenua. Una visión simplista sería que Jesús se limitaba a pronunciar palabras en la mente consciente de Helen. Pero en la visión que he descrito hay un amplio terreno intermedio entre las palabras de él y la escucha consciente de ella, un terreno intermedio en el inconsciente de Helen por el que esas palabras tienen que abrirse paso. En ese territorio intermedio hay toda una variedad de vientos y climas sutiles que pueden afectar a la profundidad y la exactitud de lo que ella oía conscientemente. Entre ellos están su miedo y su ira, su deseo de desacreditar a Jesús, la profundidad de su disposición, e incluso la resistencia y los malentendidos de Bill. Fíjate en que estos factores tienen que ver sobre todo con la resistencia de Helen (y de Bill) al contenido que se comunica, no solo a las palabras.

Así pues, en lugar de que Jesús se limite a pronunciar palabras en la mente consciente de Helen, esta visión ve las palabras y el contenido viajando primero por su mente inconsciente, donde ella tenía que unirse de verdad con las palabras y con el contenido que había detrás. Solo si eso ocurría llegaban esas palabras a su mente consciente enteras e intactas.

Quizá sea ingenuo, pero sinceramente no creo que las palabras que Helen oyó puedan dar fácilmente una impresión muy distinta de la que he descrito. Lo que afirman esas palabras es bastante claro. La pregunta es: ¿es verdad lo que comunican? Una vez que concedemos que estas palabras afirman haber sido escritas expresamente por Jesús, todavía tenemos que decidir si creemos lo que afirman.

Muchos, por supuesto, decidirán que no lo creen, que lo que dicen esas palabras no puede ser verdad. Y puede que tengan razón: puede que no sea posible que el Jesús real de Nazaret escriba un libro a través de una «escriba» humana.

Pero quiero hacer una advertencia al respecto. Muchos estudiantes del Curso decidirán que esta visión no puede ser verdad aunque creen que el Curso es verdad; de hecho, porque creen que el Curso es verdad. Decidirán que esta visión de la autoría es imposible porque no encaja con el sistema de pensamiento del Curso en su conjunto. Porque, sostienen, Jesús sencillamente no puede descender tanto. Por una razón u otra, no puede concebir un sistema de pensamiento, diseñar un libro para enseñarlo, formular las palabras inglesas concretas de ese libro, transmitir telepáticamente esas palabras a la mente de una persona viva y luego vigilar y corregir la exactitud con que ella las anota. Sencillamente no puede actuar así en el mundo. Por tanto, diga el Curso o no que esto ocurrió, sencillamente no puede ser. Contradice la enseñanza del Curso en su conjunto. Y, por tanto, en esos pasajes que he citado, el Curso no debe de estar diciendo de verdad lo que parece decir. Esos pasajes no pueden significar de verdad lo que parecen significar.

En mi opinión, esa postura pisa un hielo finísimo. Permíteme explicar por qué lo digo. La visión que he descrito aquí representa una red de pensamiento amplia y muy coherente, que recorre todo el Curso y todo el material personal dirigido a Helen y a Bill. Además, se engarza con redes de pensamiento más amplias del Curso: con su visión de Jesús, del Espíritu Santo, de la relación de Dios con la separación, de nuestro papel en nuestra salvación, de nuestra función especial, de la relación santa... y la lista podría seguir. En última instancia, esta visión de la autoría es parte inseparable de toda la red del sistema de pensamiento del Curso. Además, no conozco nada de lo que Helen oyó que presente una visión distinta en ningún sentido. En ningún lugar, por ejemplo, describe lo que Helen oyó cómo su mente habría dado formas específicas al amor abstracto de Jesús.

Si vamos a descartar una red de pensamiento tan coherente, nuestras razones para hacerlo tienen que ser increíblemente sólidas. Si la descartamos porque sabemos que Jesús no puede actuar así en el mundo, entonces, como estudiantes del Curso, más vale que estemos completamente seguros de que el Curso enseña eso. Tendríamos que encontrar esa visión sumamente bien atestiguada en el Curso y absolutamente central en todo su sistema. ¿Es así? Curiosamente, ni de lejos. La idea de que Jesús no puede actuar en el mundo no tiene en el Curso ni una sola línea de apoyo que yo haya podido encontrar (y llevo diez años buscándola). Lo mismo ocurre con la idea de que el Espíritu Santo no puede actuar en el mundo. Por lo que veo, el único apoyo de estas ideas es una inferencia lógica que viene a ser algo así: si la forma es una ilusión, Jesús y el Espíritu Santo no adoptan forma, no se expresan a través de la forma y no actúan en un mundo de formas. Esta inferencia parece plausible, pero tenemos que hacerla bajo nuestra propia autoridad. El Curso no le da ningún apoyo directo.

Esto plantea las siguientes preguntas, que dejo en tus manos: a falta de cualquier apoyo directo del Curso, ¿es esta inferencia tan sólida, tan segura, que estemos dispuestos a usarla para descartar redes enteras de pensamiento coherente que el Curso sí expone abiertamente? ¿Es así como queremos de verdad acercarnos al Curso? ¿Tan seguros estamos de nuestra propia lógica? Y, llegados a ese punto, ¿no es más honesto admitir sin más que no estamos de acuerdo con muchas de las afirmaciones del Curso?

Implicaciones

A estas alturas ya sabes cuál es mi opinión. Creo en la visión que he destilado en este artículo. Me la creo palabra por palabra. A la mente humana le cuesta pensar que las realidades espirituales son reales e inmediatas. Tendemos o bien a descartarlas por completo o, mejor dicho, a llegar a un compromiso en el que sostenemos que son reales pero están muy lejos. Quizá lo más difícil de todo sea creer que no solo son reales, sino que están cerca y son personales. Y como mi mente tiene esa misma tendencia, me cuesta aceptar del todo que Jesús de Nazaret dictó el Curso palabra por palabra. Y, sin embargo, el Curso es mi autoridad, y me dice que eso es de hecho lo que ocurrió. Así que lo creo. Ojalá pudiera creer también el resto de lo que dice; por ejemplo, que mi hermano es impecable.

¿Qué significa, entonces, todo esto? Al principio de este artículo esbocé tres puntos que hacen relevante la cuestión de la autoría:

  • La autoridad del Curso.
  • Nuestra capacidad de contactar con Jesús a través del Curso.
  • Con cuánta actividad y concreción puede ayudarnos el espíritu en este mundo.

¿Qué implican estos tres puntos para alguien que acepta que Jesús dictó de hecho el Curso? Como soy una de esas personas, me pondré a mí mismo como ejemplo.

Como creo que Jesús escribió Un Curso de Milagros consciente e intencionadamente, palabra por palabra, para mí tiene exactamente la misma autoridad que él. Tiene tanta autoridad como sus palabras de hace dos mil años, con la diferencia de que las palabras del Curso son contemporáneas y sabemos cuáles son. ¿Quién sabe si llegaremos alguna vez a identificar con exactitud lo que dijo entonces? Y el Curso tiene más autoridad que cualquier cosa que Jesús pueda decirme a mí personalmente, porque creo que la capacidad de Helen como escriba estaba a años luz de la mía. El riesgo de que su mensaje se contamine es mucho mayor en mi caso que en el de Helen.

Además, en el Curso me habla personalmente. Me enseña, me persuade, me aconseja, me desafía, me anima, me hace promesas y me implora. Lo hace con palabras como no he encontrado en ningún otro sitio, palabras envueltas en nubes de significado y de poder, palabras que traen consigo la fragante nube de su presencia y que me llegan muy adentro. A través del Curso he llegado a conocerlo. A través de él vivo la experiencia de que se relaciona conmigo.

Y por eso creo que el espíritu puede descender hasta mi nivel. No tengo que elevarme yo hasta el suyo y luego traducir su luz sin forma e indiferente a formas que me sirvan. Dicho de otro modo, no se me ha dejado solo aquí. Y, como ejemplo concreto de esto, Jesús está literalmente conmigo todo el tiempo. Pueda verlo u oírlo o no, sigue ahí, viendo todo lo que veo, conociendo todo lo que pienso y siento, ayudándome de manera muy activa y concreta, haciendo brillar constantemente sobre mí su visión de mí como un Hijo de Dios impecable, ofreciéndome siempre su amistad.


Robert Perry, «Who Wrote A Course in Miracles? Part II», Circle of Atonement. Traducción del Círculo Reparador. Las citas de Ausencia de felicidad son de la edición española (El Grano de Mostaza, 2006), y las páginas, las de esa edición; los añadidos entre corchetes son de Perry o del traductor.


  1. N. del T.: En español la frase es correcta: con «ni... ni» el verbo va normalmente en plural. En inglés, en cambio, neither... nor con dos sujetos en singular pide el verbo en singular, y Helen oyó Neither you nor Bill have thought about it very much en lugar de has. La corrección «Ni tú ni Bill ha...» solo sirve para ilustrar el error inglés.↩

Sigue el camino

¿Quieres estudiar el Curso en comunidad?

Únete al Círculo Reparador: puedes empezar gratis con el Plan Explorador.

Conoce los planes